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Dieta quemgrasa

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¿Grasas acumuladas donde no deben? Es posible que te libres de ellas si llevas una dieta equilibrada e hipocalórica, la combinas con ejercicio y te ayudas de las llamadas sustancias “quemagrasa”.

Seguramente habrás oído o leído que ciertos alimentos tienen propiedades quemagrasa
Este último rasgo se basa en la teoría (establecida por el doctor Neal D. Barnard) de que poseen un efecto calórico negativo, es decir, que el organismo “gasta” más energía en digerirlos que la que le aportan. O lo que es lo mismo, si 40 g. de apio aportan 7 calorías y el organismo emplea 30 en el trabajo de su digestión, la energía que supone esta última operación es superior a la de las calorías que llegan al organismo a través de esa cantidad de alimento.

Según explica la doctora Amparo Martínez-Riquelme, responsable del departamento de Endocrinología y Nutrición del Instituto Médico Láser, la base de esta teoría resulta cuestionable desde el punto de vista nutricional, y no se puede hablar de que existan alimentos quemagrasa como tales. “Sí existen sustancias, la mayoría derivadas de plantas, que pueden participar activamente en los procesos de digestión, estimulando los movimientos del estómago o incrementando la sensación de saciedad; renales, facilitando la eliminación de líquidos o interviniendo en procesos metabólicos, como el de la glucosa o el tiroides. En este sentido, pueden ser efectivas a la hora de perder peso, pero siempre acompañadas de una dieta hipocalórica controlada”. Entre las sustancias conocidas popularmente como quemagrasa están aquellas que forman parte de “la alcachofa, la piña o la papaya”, apunta la doctora Martínez-Riquelme.


Efecto saciante y depurativo

  • Pero, más allá de su supuesto efecto quemagrasa, los alimentos a los que tradicionalmente se les aplica esa denominación suelen poseer un aporte calórico ajustado; se trata en su mayoría de frutas y verduras, cuentan con poca cantidad de grasa, muchos antioxidantes y buenas dosis de fibra. Es decir, constituyen un cóctel adecuado para peder peso. Este es el caso del pomelo, digestivo y rico en vitamina C; de los puerros y los espárragos, ricos en fibra y en antioxidantes, o el melón y la sandía, poco energéticos, con un alto contenido en agua y un potente efecto diurético.
  • Entre las sustancias conocidas como quemagrasa, Amparo Martínez-Riquelme menciona “la camilina, la naranja amarga y algunas algas como el fucus vesiculoso y la espirulina. En el caso de la primera, podemos hablar de una acción estimulante y diurética. Por su parte, el fucus y la espirulina son ricos en proteínas y minerales, además de diuréticos y reguladores del apetito; por sus altas dosis de yodo facilitarían el correcto funcionamiento del tiroides, acelerando el metabolismo”.
  • La lista se puede extender a otras plantas tales como la garcinia cambogia, “que resulta purgante y reductora del apetito; el guaraná, que actúa como estimulante, porque contiene cafeína; el ortosifón, de carácter diurético; o la reina de los prados, una variedad depurativa y drenante de líquidos”, explica la doctora Martínez-Riquelme.
  • En general, el considerado como poder quemagrasa de todas estas variedades y compuestos de origen natural suele radicar en otro tipo de beneficios, básicamente saciantes y depuradores.


L-carnitina, la estrella
Pero la protagonista de las denominadas sustancias quemagrasa y una de las que más de moda es la L-carnitina. Sin embargo, ¿cómo funciona una vez en el organismo y de qué manera produce el efecto quemagrasa? “Favorece el paso de los ácidos grasos al interior de las células para ser utilizados como combustible. Debido a esta función, la utilización de altas dosis de L-carnitina produciría una mayor utilización de las grasas como fuente de energía frente a los azúcares, provocando pérdida de masa grasa, reduciendo la fatiga muscular y el tiempo de recuperación tras el ejercicio, de ahí que la empleen muchos deportistas”, indica la experta. Sin embargo hay que tener en cuenta que el propio organismo genera L-carnitina (es un derivado de un aminoácido) y no siempre es necesario consumirla. En este sentido, Amparo Martínez-Riquelme señala que “al poder ser sintetizada por el organismo, su deficiencia resulta extremadamente rara en nuestro medio; una dieta equilibrada contiene más cantidades de L-carnitina de las que se necesitan a diario, ya que es fácilmente obtenida de algunos productos animales (fundamentalmente carnes de cordero, vaca y oveja) aunque, eso sí, sus dosis son escasas en frutas y vegetales”.

... y el ácido linoleico conjugado
Al contrario de la L-carnitina, el ácido linoleico conjugado, o CLA, no es producido por el organismo, el cual debe incorporarlo a través de la dieta. Según Martínez-Riquelme, “resulta muy abundante en productos de origen animal (sobre todo de rumiantes) y en menor medida en aceites de semillas y cereales (maíz, soja, girasol). Respecto a las cualidades que se le atribuyen, explica que “una de las acciones que más interés despierta es su capacidad para reducir la masa grasa. Los estudios favorables al CLA afirman que se produce una disminución cercana al cuatro por ciento de la masa grasa y una reducción del perímetro de la cintura sin disminución del peso total, cuando se utiliza durante al menos cuatro semanas”. En la farmacia encuentras CLA Tonalín, de Arkopharma, perfecto para tomar en ocasiones, dentro de una dieta equilibrada en la que no falte el ejercicio.

Distribución de la grasa
Pero por mucho que estas sustancias puedan ayudar a que te libres de la grasa acumulada, la mejor manera de acabar con ella es ir al origen de su aparición. “Una influencia en la diferente distribución de grasa corporal radica en diferentes alteraciones hormonales (resistencia a la insulina e incremento de la misma en sangre) y metabólicas, que determinan lo que se conoce como síndrome metabólico (diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia, gota, etc.), aunque no se conoce si el depósito graso, en este caso en el abdomen, es la causa o la consecuencia de las mismas”, apunta Martínez-Riquelme.

APOYOS NATURALES

MAGNESIO. Su papel es importante en la conversión de glucosa en fuente de energía. Su falta puede agudizar los problemas de estreñimiento, la ansiedad y el apetito compulsivo. Puedes encontrar buenas fuentes de magnesio en las almendras, el arroz integral y los vegetales de hoja verde.

CHITOSÁN. Este compuesto se encuentra en el plancton y los esqueletos de crustáceos y mariscos. Su cualidad es la de captar las grasas presentes en los alimentos para que el organismo no las asimile y las elimine a través de las heces.

SEMILLAS DE GUARANÁ. Se le atribuye un efecto quemagrasa por su contenido en cafeína, que incrementaría el metabolismo basal y el gasto energético del organismo.



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