¿Qué ventajas tiene lo light?
- Estas variedades se fabrican con edulcorantes como sacarina o aspartamo y también con fructosa, que las hacen aptas para diabéticos. Y contienen menos cantidad de grasa al usarse leche desnatada. Según Ana Haro, “presentan un menor aporte calórico, por lo que serían aconsejables para quienes controlan su peso o desean adelgazar. Pero, en el caso de personas con fenilcetonuria, sus concentraciones de aspartamo pueden ser perjudiciales. Por este motivo, y como norma general, se debe comprobar su composición”. Es importante revisar su etiqueta nutricional y comprobar si son de leche, llevan azúcar, sus calorías...
¿Es cierto que engordan?
- Cien gramos de helado fabricado con derivados lácteos enteros contienen de 200 a 250 calorías. “Estas cantidades lo convierten en un alimento de aporte energético moderadamente elevado, pero depende de la cantidad y tipo de ingredientes empleados. En el caso de los polos, su valor calórico varía según el azúcar utilizado. Conviene tener en cuenta que la sensación de frío disminuye la percepción de los sabores y, para compensarlo, los fabricantes añaden bastante cantidad ”, apunta la experta. No obstante, y como ella misma señala, “el consumo moderado de helados en una persona sana es placentero y aconsejable”.
¿Son un buen postre?
- Sí, siempre que se tome con moderación y dentro de una dieta equilibrada.“Sus hidratos de carbono y proteínas se digieren fácilmente. Además, la presencia de lactosa facilita la absorción del calcio. Una ración de helado como postre podría suponer un aporte calórico elevado si se consume con frecuencia, pero es perfectamente factible si se alterna con otros alimentos como la fruta”, señala Ana Haro. Una persona que consume frutas y verduras en abundancia, con una dieta sana, sí puede tomarlos sin problemas. ¿Las alternativas si hay sobrepeso? Los formatos reducidos (minicornetes, minibombones...) y los light.
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