Si el pulpo es fresco, lavarlo bien con agua fría hasta que quede limpio. Meterlo un día en el congelador, ya que esto hará que se rompan las fibras más duras y se ablande. No es conveniente cocer un pulpo sin este paso, saldrá durísimo. Una vez descongelado, volver a lavar con agua fría antes de cocinarlo.
Poner un litro de agua en una olla rápida y llevarlo a ebullición. Coger el pulpo por la cabeza y meterlo y sacarlo tres veces en el agua hirviendo, antes de introducirlo definitivamente en la olla. Cerrar y cocer a presión máxima unos 8 minutos. Dejar enfriar lento.
Escurrir el pulpo y cortarlo en rodajitas muy finas y trozos pequeños; lavar y cortar también los pimientos y las cebolletas en daditos. Poner todos los ingredientes en una fuente y aliñar con sal, aceite y vinagre al gusto.
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