Refrescantes ¡y tan ligeros...! Porque tienen más de un 90% de agua y nada de grasa, nos van a ayudar a estar hidratados. Y no los tomaremos sólo como postre; también en platos salados.
ASÍ SON
La sandía es mucho más ligera que el melón. Aporta unas 20 cal./100 g., mucha agua, vitaminas A, B1, B6 y C, además de fibra y potasio.
El melón tiene una composición similar y 6 calorías más, que tampoco es que sea significativo. Sí lo es, en cambio, el que el melón contenga unas dos veces más de potasio, más ácido fólico y vitamina A, pero menos carotenos, aunque esto depende de las variedades.
Para cocinar, la sandía presenta un problema a priori: las pepitas. Esto, sin embargo, se puede solventar adquiriendo los nuevos tipos de sandía en el mercado que son fruto de mezclas de otras variedades y que no tienen pepitas. ¿Saben igual? Pues algunas incluso mejor que la media. Y lo sabemos porque hemos probado en la siguiente receta de ensalada con mozzarella una sandía de la marca Fashion que está especialmente jugosa y sólo tiene esas pepitas amarillas pequeñas que no molestan.
Nos la había recomendado José Rodríguez, cocinero y propietario del restaurante Graum. ¡Ah! Y me ha dado algún truquito de conservación. “Puede durar más de dos semanas, pero hay que mantenerla siempre en un lugar fresco (que no excesivamente frío), seco y sin que le dé directamente el sol”.