NODO cumple 10 años. El restaurante madrileño que ha marcado tendencia en esto de la cocina fusión, cumple diez años. Benjamín Calles y Alberto Chicote, pioneros del mestizaje culinario y la restauración moderna en la capital, continúan sorprendiendo con nuevos platos y presentaciones.
Abrió sus puertas en 1998 por iniciativa del restaurador Benjamín Calles y, con Alberto Chicote al frente de los fogones, pronto se convirtió en el escaparate madrileño de las últimas tendencias gastronómicas europeas y neoyorquinas. Aunque el restaurante Nodo vio la luz en 1998, su gestación comenzó cuatro años antes en la cabeza del empresario Benjamín Calles. En sus viajes por las grandes capitales de la moda encontró la inspiración para la creación de un concepto gastronómico nunca antes visto en Madrid. En Londres conoció la cocina de fusión del restaurante Vong que apostaba por el mestizaje de la cocina tailandesa y francesa, y en Manhattan la del restaurante Nobu, de fusión entre japo y cocina peruana. También en Nueva York conoció las últimas novedades en menaje, como las Vento Box (cajas para comida), los palillos chinos de porcelana o las bandejas de pizarra de los almacenes Takashimaya, mientras que de Francia, rescató por ejemplo las mesas tipo braserie y los manteles en tira.
En lo gastronómico, contó con la audacia y creatividad de un joven Alberto Chicote que apostó por una cocina transcultural, de fusión entre la cocina mediterránea con la cultura oriental, especialmente la japonesa, pero también con toques chinos, indios y tailandeses. Calles y Chicote fueron pioneros en introducir en el mercado español ingredientes tan exóticos como el Buey de Kobe o el cangrejo de caparazón blando, y en elaborar recetas hoy tan comunes como las tempuras y los sushis.
LA CRÍTICA
Hemos ido acenar en el mes de abril de 2009. Para los que no conocéis Nodo (Madrid), os diré que tiene un ambiente muy especial, una mezcla entre bistrot francés y minimalismo a lo “japo”. Un lugar de luces delicadas y anaranjadas para disfrutar de sus platos en una especie de mística intimidad. No exagero: los platos son para flipar, que diría mi hija. Los piensa y cocina Alberto Chicote y su joven equipo, joven también el equipo de sala, profesional y discreto. La cocina, una perfecta fusión entre lo mediterráneo y lo oriental (japonés, sobre todo). Hay clásicos en su carta, como el bacalao negro en costra de miso rojo y miel de caña (tenéis la receta en www.cocinaligera.es), que hay que probar, pero yo me fui a las novedades: divertidísimo el ceviche de vieras sobre lima; increíblemente delicioso el tomate cobfitado; final pefecto si pides de postre las sorprendente bombas de lichis que explotan en tu boca. A mi acompañante le gusto mucho el arroz socarrat, que yo encontré subido de sal. ¿Quieres saber más? Mira el vídeo de lo que cenamos.