1. ¿Hay que evitar el aceite?
- Para José Mataix, catedrático de Fisiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada,“se puede prescindir de él, pero no vale la pena hacerlo, puesto que la comida sin aceite, como aliño o en el cocinado no apetece nada”.
- Además, las grasas constituyen un macronutriente fundamental de la dieta y resultan esenciales para el buen funcionamiento del organismo. De hecho hay vitaminas, llamadas liposolubles, que sólo se transportan en un medio graso. Otra cosa distinta es el tipo de grasas que se consumen y la cantidad. Es mejor primar las monoinsaturadas (aceite de oliva) frente a las saturadas (de origen animal y aceites de coco y palma). Las grasas totales no deben representar más del 30-35 por ciento de la dieta.
2. ¿La sal provoca hipertensión?
- El consumo excesivo de sal no es beneficioso para el organismo. Además de hipertensión, puede dar lugar a retención de líquidos y también se ha relacionado con un agravamiento de la osteoporosis, al excretarse mayor cantidad de calcio a través de la orina.
- Según José Mataix, “el riesgo más evidente del exceso de sal es la hipertensión, dado que retiene agua en el organismo, aumentando el volumen de sangre y, por tanto, la presión de la misma”. No olvides que los precocinados, bebidas, embutidos y enlatados ya suelen llevarla.
3. ¿La fruta mejor fuera de las comidas?
- Como apunta el doctor Mataix, “ en absoluto. Uno debe tomarlas cuando le apetezca”. Esto vale tanto desde el punto de vista puramente nutricional como si se realiza una dieta de adelgazamiento. Ocurre lo mismo con el agua, ésta no tiene calorías y, por tanto, no influye en el sobrepeso.
- Hay que beber agua cuando se tiene sed, sea cual sea el momento del día, y procurar tomar dos litros para estar correctamente hidratado. Respecto a la fruta, si por razones de costumbre se prefiere consumir después de las comidas, no hay ningún problema en hacerlo.