Helados ¿Buenos, malos o regulares?

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Aportan el calcio de la leche y son digestivos. Las malas lenguas hablan de exceso de grasas y azúcares… ¿Pero lo tienen? Te contamos los pros y contras de los helados y cómo tomarlos para que no pongan en peligro tu dieta.

¿Cuáles son sus ingredientes?

  • Los helados están compuestos de una mezcla batida y congelada de agua o leche y derivados lácteos, como nata, además de azúcar. A la vez, y según explica la doctora Ana Haro, nutróloga del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Granada, “pueden contener frutas frescas, zumos, frutos secos, bizcocho, huevo, chocolate, aromatizantes, estabilizantes, grasas vegetales y jarabes”. Los que se hacen con agua se conocen como polos o sorbetes y los que tienen como base ingredientes lácteos son los helados de crema.

 

 

¿Y cómo se elaboran?

  • Como resume la Dra. Ana Haro, el primer paso consiste en “disponer los ingredientes en un tanque mezclador y, una vez hecha la mezcla, someterla a un proceso de pasteurización y calentarla a altas temperaturas”. Se deja enfriar en unos tanques de 3 a 72 horas, a unos -12º C. Luego llega la congelación: “El producto se deposita en una heladera, donde se acciona aire y se bate. De esta manera empieza a esponjarse, aumenta su volumen hasta casi el doble, adquiere una textura cremosa y se congela”, explica Ana Haro.

 

¿Qué nutrientes tienen?

  • Uno de los más importantes es el calcio debido al uso de la leche, la cual, junto a los huevos, también los hace ricos en proteínas y en vitaminas A, D y K. Otro componente: los carbohidratos, sobre todo sacarosa, procedente del azúcar, y fructosa, de las frutas, que aportan vitaminas C y B. Finalmente hay que hablar de la grasa, que se halla en los derivados lácteos, así como del agua en el caso de los polos. La cantidad de grasa de los helados se sitúa en torno a un 10 por ciento; los carbohidratos representan hasta un 25 por ciento.

 

¿Son buenos para la salud?

  • “En general, son el alimento ideal para hidratar el cuerpo y mitigar los efectos del calor. Los de tipo crema constituyen un excelente aporte de proteínas de calidad, alrededor de 5 g. por 100 g. de helado. Eso sí, los polos hechos con agua tienen un valor proteico nulo”, asegura la doctora Haro. Además, los helados estimulan el apetito, ya que actúan sobre las papilas gustativas y por eso van bien para personas que necesiten ganar peso. Por otro lado, resultan interesantes para quienes padecen problemas de masticación.

¿Y qué contras tienen?

  • Su consumo excesivo puede aumentar el peso, provocar problemas de garganta y vasculares. “En la elaboración de los helados se utilizan grasas de origen lácteo o grasas vegetales ricas en ácidos grasos saturados, implicados en el aumento de los niveles de colesterol. Pero el contenido en colesterol del helado no es muy alto y, en el caso de los hechos con leche desnatada, nulo”, indica Ana Haro. Deben moderar su consumo quienes sufran sobrepeso, problemas vasculares o faringitis crónica. Deben evitarlos los diabéticos.

¿Cuáles son los más sanos?

  • Clarísimamente, los que en su fórmula incluyen leche. Para Ana Haro, “a pesar de su mayor contenido calórico y la presencia de grasa saturada, los helados de crema o leche son más aconsejables, si no se abusa y están incluidos en una dieta equilibrada y variada. Los polos tienen menor aporte energético, pero no ofrecen prácticamente ningún valor nutricional. Por eso conviene tomarlos de forma esporádica y aprovechar su efecto refrescante y su riqueza en agua para hidratar el organismo cuando hace calor”.

¿Qué ventajas tiene lo light?

  • Estas variedades se fabrican con edulcorantes como sacarina o aspartamo y también con fructosa, que las hacen aptas para diabéticos. Y contienen menos cantidad de grasa al usarse leche desnatada. Según Ana Haro, “presentan un menor aporte calórico, por lo que serían aconsejables para quienes controlan su peso o desean adelgazar. Pero, en el caso de personas con fenilcetonuria, sus concentraciones de aspartamo pueden ser perjudiciales. Por este motivo, y como norma general, se debe comprobar su composición”. Es importante revisar su etiqueta nutricional y comprobar si son de leche, llevan azúcar, sus calorías…

¿Es cierto que engordan?

  • Cien gramos de helado fabricado con derivados lácteos enteros contienen de 200 a 250 calorías. “Estas cantidades lo convierten en un alimento de aporte energético moderadamente elevado, pero depende de la cantidad y tipo de ingredientes empleados. En el caso de los polos, su valor calórico varía según el azúcar utilizado. Conviene tener en cuenta que la sensación de frío disminuye la percepción de los sabores y, para compensarlo, los fabricantes añaden bastante cantidad ”, apunta la experta. No obstante, y como ella misma señala, “el consumo moderado de helados en una persona sana es placentero y aconsejable”.

¿Son un buen postre?

  • Sí, siempre que se tome con moderación y dentro de una dieta equilibrada.“Sus hidratos de carbono y proteínas se digieren fácilmente. Además, la presencia de lactosa facilita la absorción del calcio. Una ración de helado como postre podría suponer un aporte calórico elevado si se consume con frecuencia, pero es perfectamente factible si se alterna con otros alimentos como la fruta”, señala Ana Haro. Una persona que consume frutas y verduras en abundancia, con una dieta sana, sí puede tomarlos sin problemas. ¿Las alternativas si hay sobrepeso? Los formatos reducidos (minicornetes, minibombones…) y los light.
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