Soja, un alimento perfecto

Ataca el mal colesterol, previene cánceres como el de mama o el de próstata y alivia los sofocos de la menopausia. Pero no te conformes con cualquier producto: algunos tienen trampa.

0
1262

La soja tiene su origen en China, donde era una legumbre sagrada hace unos 3.000 años. De la soja sacaron su salsa, el miso y el tofu, productos que han acabado convirtiéndose en base de su dieta. Las diferencias entre la salud de los orientales y los occidentales, no consumidores habituales de soja, es lo que levantó el interés por sus propiedades. En países como Japón, donde el promedio de estrógenos vegetales ingeridos oscila entre los 20 y los 50 mg. diarios, el riesgo de padecer cáncer de mama es entre cinco y ocho veces menor que en Europa occidental, donde la media es de 1 mg. diario.
‘DE’ SOJA O ‘CON’ SOJA


Según el doctor Javier Haya, jefe de Servicio de Ginecología y Obstetricia, del Hospital General de Ciudad Real, y Presidente de la Sociedad Española de Ginecología Fitoterápica (SEGIF),
para aprovechar bien las bondades saludables de la soja, es mejor tomarla entera (como una legumbre más, aunque con más
tiempo de cocción) o bien, a través de productos basados en la soja, no en
parte de ella, “de soja, no con soja”, explica. Esto es importante a la hora de elegir los alimentos funcionales (yogures, leche, margarinas o similares…) que prometen aportar lo bueno de la soja pero sólo tienen parte de ella. En este caso, no es que sean peores, sino que sólo obtendremos los beneficios de esa parte de la soja, y no del resto. Leticia B. Carrera, del Centro Médico Felicidad Carrera, asegura que los productos elaborados con derivados de partes de la soja pero no de soja al 100%, se basan en un proceso de separación y purificación del grano que hace que se pierdan ciertos nutrientes. Por ejemplo, al extraer las proteínas con alcohol, se destruyen las isoflavonas.

Y ¿qué nos interesa de la soja?

 

  • “La soja aporta lasmejores proteínas, sólo por debajo de las del bacalao”, asegura el doctor Haya. En estas proteínas se encuentran las famosas isoflavonas, que se sabe científicamente que evitan los sofocos en la menopausia, sofocos que afectan a más del 80% de las mujeres en esta situación.

 

  • Además de proteínas, es muy interesante su contenido en lecitina dentro de sus grasas, ya que este nutriente baja el colesterol. El contenido de omega-3 y omega-6 en la soja es muy similar al del pescado azul y el aceite de la soja es el más saludable para el corazón tras el de oliva y por delante del de maíz: “25 g. de soja al día, junto a una dieta equilibrada, disminuye el LDL o mal colesterol”, asegura este experto.
    Entre sus hidratos, hay que decir que no sólo son ricos en fibra, sino que son de lenta absorción”.

 

  • Quizá lo más interesante de la soja sean unos fitoestrógenos llamados isoflavonas, muy conocidos por ser antisofocos durante la menopausia. Todos los productos derivados de la soja las contiene en mayor o menor medida, con la excepción de la salsa de soja y de su aceite, en que no aparecen prácticamente. Pero es que, además, el incremento de un consumo de soja regular evita cánceres como el de mama y próstata de varias maneras. Como estos estrógenos vegetales que aparecen en la soja son similares en forma y estructura con los estrógenos humanos, muchos estudios aseguran que un consumo de soja alto puede ser peligroso para las niñas y niños. El doctor Haya no está de acuerdo: “pueden acoplarse a los receptores beta del estrógeno, pero no a los receptores alfa, lo que sí sería peligroso. Es decir, son como estrógenos, pero no lo son”, así que los niños pueden tomar soja natural con tranquilidad.

BUENAS CIFRAS

 

Para evitar el cáncer de mama deberían consumirse más de 25 mg. de isoflavonas al día, y hacerlo cuanto antes, como forma de prevención, sobre todo en la pubertad. Para el de próstata, no se conoce a ciencia cierta la cantidad.

 

■ Varios estudios han revelado que, administrando 40 g. adicionales de proteína de soja al día se incrementa el aporte mineral a ciertas vértebras de la columna, además de reducirse la intensidad de síntomas menopáusicos, tales como los sofocos.

 

■ El consumo de soja en la infancia podría reducir a la mitad el riesgo de cáncer de mama, según un estudio del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos: el consumo elevado de soja en la infancia se asoció con un 58% menos de cáncer de mama; si es en la adolescencia y en los años adultos, entre 20 y 25%.
Compartir